POR LA EQUIDAD

Publicado en El Tiempo

La noticia sobre un empresario que asesinó a su esposa por "celos" puso nuevamente en el panorama noticioso esta triste realidad de la violencia contra las mujeres. Un hecho común, pero invisible, que solo sale a luz pública de cuando en cuando, especialmente cuando la víctima es una mujer de los llamados estratos altos de la sociedad. Sin embargo, este es el pan de cada día de millones de mujeres en la geografía nacional.

¿Qué hacer para superar esta forma de violencia que de manera anónima nos empobrece, frena nuestro desarrollo como seres humanos y deja en evidencia a los hombres como seres de una especie primitiva, incapaces de desarrollar acciones o de hacer uso del lenguaje (pues en ambos casos se necesita la razón), y que solo tienen comportamientos (reacciones a algún estímulo interno o externo) en función de los instintos más primitivos, que son aprovechados por los abogados para demostrar algún tipo de desorden mental (en parte cierto)? Sin embargo, esta no debe ser una disculpa para no aplicarles la ley sino, por el contario, debe ser el principal argumento; pues lo que la ley debe sancionarles a estos individuos es su incapacidad de hacer uso de la inteligencia, de la cual la naturaleza los ha dotado.

Durante mucho tiempo se pensó que lo humano era simplemente la subordinación de las emociones al imperio de la razón (y específicamente de una racionalidad técnica-instrumental), lo que en la perspectiva del machismo se tradujo en la demostración de la fuerza y la supresión de emociones y sentimientos; lo que tradujo esta situación a que, en su trato con la mujer, el hombre estableciera una relación de poder donde él se quedaba con el rol de sujeto dominante. Además, la cultura y el sistema económico contribuyeron a fortalecer estos modelos al exaltar la figura masculina como gran proveedor del hogar, padre ausente y castigador, bastión del sistema económico social; y a la mujer, como apéndice del hombre, primera en la escala de subordinados.

Por fortuna, las cosas han ido cambiado, poco a poco, las mujeres ganan espacio en muchas esferas, otrora exclusivas para el género masculino (sabemos que la estructura social es un producto de la cultura, no de la naturaleza). Pero la desigualdad, que finalmente sigue manteniendo a las mujeres en un plano secundario, es un asunto del modelo de pensamiento, de la forma como aprehendemos el mundo. Es cierto que ahora consideramos que el sentido de lo humano es una combinación equilibrada de raciocinio y emotividad (unos hablan de inteligencia emocional), pero aún falta mucho por hacer. Requerimos un desarrollo epistemológico que nos permita (a los seres humanos) alcanzar niveles de comprensión sobre la dinámica yo-tú entre hombres y mujeres, diferentes de las relaciones que impone el sistema económico.

El cambio de paradigma en la forma de pensamiento requiere acciones más allá de la imposición de leyes (que hoy son necesarias), mediante investigaciones rigurosas y procesos educativos que nos muestren el valor de la mujer y de una masculinidad no machista, que nos muestren el camino del buen trato en la convivencia cotidiana. En este propósito, los santandereanos (cultura machista ejemplar en Colombia) tenemos la fortuna de contar con el programa 'Lente de Género', que realiza la Gobernación de Santander con la Fundación Mujer y Futuro y la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Es una iniciativa que requiere todo el apoyo de la sociedad santandereana, y ojalá otras iniciativas, como las redes del Buen Trato, se pudieran vincular a este propósito, a ver si un día la relación entre hombres y mujeres es realmente la representación de la complementariedad.

LA PLATA O LA VIDA

Qué es más importante: ¿la plata o la vida? Sin duda la gran mayoría de personas no dudarían en responder que la vida. ¿Pero cuál vida, la de uno, o la vida en general, o de manera particular, la vida humana? Varios ejemplos dan cuenta de que en esta sociedad, la vida no es lo más importante, veamos:

- Los sicarios, que se ganan la vida, y sostienen a su familia, quitándole la vida a otros.
- Los políticos o funcionarios corruptos, que cobran comisiones o se roban la plata, para mejorar su calidad de vida, en detrimento de la vida de los más pobres, que se quedan sin salud, vivienda, nutrición, empleo, recreación, educación, entre otros.
- Los guerrilleros, paramilitares o narcotraficantes, que acaban con la vida de otros, para promover o defender un estilo de vida (el de ellos)
- Los asaltantes que intimidan de muerte para quedarse con un botín.
- Los asaltados que prefiere defender su botín a expensas de su propia vida.

Pero el caso más evidente esta en la propia estructura social, por ejemplo:

Alias Karina ‘la guerrillera más cruel de las Farc’, que asesinó brutalmente, secuestró, amenazó y desplazó a miles de colombianos, solo paga ocho años de cárcel; y además fue distinguida como gestora de paz, un ‘cargo’ que le permite andar libremente como Pedro por su casa. Por otro lado un vil ladrón como David Murcia Guzmán, cerebro de la pirámide DMG, acusado de lavado de activos y captación ilegal de dinero, fue sentenciado a 30 años de cárcel y será extraditado a los Estados Unidos donde, sin duda, le impondrán penas mayores.

¿Acaso el delito de Murcia es mucho mayor que el de la guerrillera? ¿Acaso la estafa es peor que quitar la vida? Pues en la lógica de una sociedad donde prima el amor al dinero por encima del amor al prójimo (aun cuando todos se llaman cristianos) la respuesta es SI. Y lo comprobamos también con las ridículas penas que les impusieron a los llamados paramilitares que, sin sonrojarse, confiesan masacres de mil o dos mil personas (claro que el país tampoco se sonroja). Aclaro, No digo que a Murcia le deban imponer una pena menor, digo que a los terroristas y asesinos les deben imponer penas mayores.

Claro que el tema no es un asunto exclusivo de los colombianos, es parte de la fiebre neoliberal que abraza el mundo. Por eso cumbres como la recién de Copenhague, dejan como conclusión que no se puede hacer nada para salvar la vida del Planeta si eso implica una disminución de ganancias para las Empresas y Estados cuyas fábricas son las que generan mayor contaminación.
Definitivamente parece ser que a la pregunta por la plata o la vida, el sentido común nos mueve hacia la vida, pero el sentido práctico nos impone la plata.

Punto Aparte: 1) Repudio a las Farc por el crimen cobarde del gobernador del Caquetá, Luis Francisco Cuellar. 2) A todos mis lectores una FELIZ NAVIDAD y Buena Vida para el 2010.

SOBRE METROLINEA

Dicen que esta próximo a inaugurarse METROLINEA, el Sistema Integrado de Transporte Masivo para los habitantes y visitantes del Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB)

Desde que conocí este proyecto, que al igual que la mayoría de bumangueses fue cuando ya estaba aprobado y en ejecución, lo he apoyado. Siempre he pensado que este proyecto puede ayudarle a los municipios del AMB en su desarrollo territorial, en principio como eje central de la movilidad y desde allí en los ámbitos de la convivencia, la seguridad, la cultura ciudadana (en su noción más amplia), en el cuidado ambiental y en la idea de que los cuatro municipios son realmente una sola ciudad.

Por estas razones, desde el comienzo del proyecto siempre expresé la necesidad de que a la par del desarrollo de las obras debía realizarse una labor educativa e informativa, poniendo a los ciudadanos al tanto de los avances y dificultades en las obras y mostrando los beneficios que estas traerían a los diferentes grupos sociales: niños, jóvenes, mujeres, hombres, ancianos; de acuerdo al rol que desempeñan: estudiantes, amas de casa, pensionados, trabadores, comerciantes; y de acuerdo al lugar de residencia y trabajo: norte, centro, sur, oriente, occidente, Florida, Girón y Piedecuesta. La idea era que Metrolinea fuese una obra querida, amada y deseada por todos los habitantes del AMB, un pretexto para enaltecer el espíritu futurista de los santandereanos.

Sin embargo la cosa no fue así. Las obras se iniciaron y de inmediato surgieron dificultades que llevaron a ajustes en los diseños, retrasos y prorrogas, sin mucha información para un público que desesperado ha hecho sus propias apreciaciones, casi todas ellas poco amables con el Sistema y sus responsables. Dicho en otras palabras, después de cuatro años de obras, la mayoría de los ciudadanos no se sienten conectados con Metrolinea y por el contrario lo ven como un obstáculo, algo que dificulta la movilidad, que genera mayor inseguridad y provoca incertidumbre sobre la manera como será su funcionamiento.

Siendo esto así ¿Cómo es que se esta anunciando que en pocos días se inaugurará Metrolinea?, se dice que se hará el día del cumpleaños de Bucaramanga, como un regalo a la ciudad pero ¿acaso Metrolinea no se llama así justamente porque es un Sistema Metropolitano? Entonces, ¿Por qué lo determina el alcalde de Bucaramanga? y ¿Cómo aceptan esto los otros alcaldes del AMB? Ahora, si es un Sistema ¿Cómo es que va entrar a funcionar solo una parte? Entonces lo que se va a inaugurar no es el Sistema sino unas rutas, y ¿cómo se van a articular con el resto del transporte urbano?

Además de estas dudas quedan aquellas relacionadas con el uso práctico de esta nueva forma de transporte: ¿Cómo es el sistema de recaudo?, ¿Dónde se compran las tarjetas?, ¿Qué tipo de buses se van a poner en servicio? ¿Con cuales rutas? ¿Dónde están las paradas?

Ojala el afán de inaugurar obrar inconclusas para mostrar una supuesta gestión eficiente no redunde en aumento del caos vial y desmejoramiento de la calidad de vida de los bumangueses, dándole la razón a los que siempre se opusieron a esta obra.

RETRASADOS

Llegar tarde es una mala costumbre que ha llevado a que se planeen reuniones a una hora para iniciar media hora más tarde. “citemos a las ocho para iniciar a las ocho y media se dice ahora sin el menor sonrojo”. ¿Qué se esconde detrás de esta forma de actuar? y ¿qué consecuencias nos trae vivir siempre retrasados?

Quizá sea una forma de resistencia ¿a qué? Obviamente no al yugo del señor dinero pues cuando se trata de éste el tiempo nunca sobra sino que falta, hay que ver como corren los conductores de bus por la guerra del centavo. Entonces puede ser algún tipo de resistencia al acuerdo social, basado en una interpretación de las relaciones sociales como relaciones de Poder.

Toda relación social lleva implícita una relación de Poder, de manera imperceptible la mayoría de veces y evidente en otras muchas. Las personas se sienten retadas a demostrar algo a alguien o así mismos y ese algo puede ser su capacidad de incidir en el comportamiento de otros o el de generar resistencia y demostrar cierto grado de independencia por lo que acontece, todo depende del lugar que se ocupe dentro de la estructura social y/o el rol que se desempeñe.

Si un gobernante, un director o cualquier otra persona de la que dependen otras para recibir un beneficio (un médico, funcionario, pastor o docente) invita a una reunión o concede una cita y llega tarde, casi siempre su disculpa es aceptada; en caso contrario, es decir si quien llega tarde es su invitado o interlocutor, no hay excusa que valga pues finalmente es éste último quien lleva las de perder. Según esta lógica el poder se demuestra en el manejo del tiempo, lo que lleva a que en otros escenarios se valgan de esta premisa para conseguir poder; es el caso de una secretaria que maneja la agenda del jefe y siente que tiene un poder para dar o quitar tiempo.

Pero volviendo al tema, lo que desde una perspectiva puede interpretarse como una relación de poder, también puede verse como parte natural de un acuerdo social donde el compromiso de las partes en el desempeño de su rol es vital en la dinámica del desarrollo social. Si la primera cita del día comienza retrasada, todo el tiempo subsiguiente estará comprometido en procurar establecer nuevamente el equilibrio para cumplir con las reuniones y actividades programadas. En ese sentido si a una reunión de quince personas, una llega a la hora en punto y los otros a los diez, quince o treinta minutos después y se espera hasta que llegue el último -o quien hace mayoría- para iniciar, estamos castigando a quien llegó a la hora y de paso generando una dinámica social en constante retraso pues es imposible estar de primero cuando se avanza al ritmo de los últimos.

Todas las teorías y reflexiones de la administración y gerencia moderna, hasta los sermones y mensajes de la sicología popular posmoderna que transita por internet, reconocen que la puntualidad es uno de los factores generadores del desarrollo social y económico de cualquier empresa y grupo humano, y la razón es muy sencilla pues el Tiempo es uno de las coordenadas en las que se desenvuelve nuestra frágil vida humana.

Estamos llamados a ser solidarios y vivir en el marco de pequeños y constantes acuerdos sociales. Es mejor entender que mi vida se desarrolla con el otro y no contra él.

MOVIENDO IDEAS

En un país cuya cultura política ha estado definida por un alto grado de emotividad, ha estado abstraída en la tradición, anclada y condicionada a los entornos geográficos; además, diluyéndose en la carencia de postulados racionales de la mayor parte de su clase política, obedeciendo a un modelo verticaslita y excluyente de los partidos y sufriendo la indiferencia de la gran masa popular –justo aquella que todos dicen representar-, los resultados de las elecciones del pasado Domingo (consultas internas de los partidos) deben leerse como un gran paso en la dirección de un nuevo modelo de cultura política moderna, racional, argumentativa y sobre todo, de esperanza para quienes consideramos que la acción política no es ‘el arte’ de sumar votos en unas elecciones para negociar partidas burocráticas y satisfacer las necesidades personales, sino que ella es la búsqueda del bien común a través de grandes acuerdos sociales.

El triunfo del voto de opinión sobre las maquinarias en el Polo Democrático Alternativo, abre una luz de esperanza para quienes estamos convencidos (sin ser militantes de ese partido) de que la política debe hacerse a base de propuestas y razones; y que la política es el eje que moviliza aquellas ideas que aguardan la esperanza de una sociedad más justa, segura, honesta, competitiva y sostenible.

Ese triunfo, es un pequeño paso que hay que potenciar, imitar y multiplicar en los espacios que hoy le ofrecen al ciudadano la oportunidad de serlo sin vender su conciencia ni doblegar su dignidad, me refiero a la alternativa que propone Sergio Fajardo, la del hoy renovado partido verde Opción Centro con Mockus, Garzón y Peñaloza y quizá el mismo Polo que ha recibido su mandato de las urnas.

Poco a poco van quedando atrás los tiempos en que a la gente la llevaban a votar en camiones, como ganado, y que le enredaban el voto con una botella de aguardiente, sancocho y lechona. ¡Ay de aquellos políticos cuya esperanza de llegar al poder esta depositada en fiestas, fandango y comilona!; ¡Ay de quienes su único mérito es la capacidad de lagartearse un puestico, un subsidio o un mercado!; ¡Ay de quienes en prosa cantinflesca están acostumbrados a hablar sin decir nada y se la pasan diciendo lo mismo aquí y allá!; pues se quedaron atrapados en un sistema anacrónico porque ya los tiempos son otros y, aunque la cultura no se transforma de un día a otro, son evidentes las señales que muestran que en estas latitudes la razón comienza a despertar.

Ahora los colombianos en general, y los santandereanos en particular, tenemos la oportunidad de explorar, identificar y consolidar los nuevos liderazgos que emergen desde diferentes sectores y que se distinguen por su servicio, capacidad, confianza e inteligencia, para que sean puestos al servicio de la gente desde el ámbito de lo público, es decir desde la política.

Ahora la opinión comienza a tener sentido, las voces se traducen en actos y las ideas se mueven en función del bien común. Vayamos despidiéndonos de la vieja política, esa que con falsas promesas se ha aprovechado invariablemente del hambre y la ilusión de la gente; y bienvenida la política que no pide ni ofrece favores sino que actúa con conciencia y reconoce la condición humana y todo lo que implica Ser ciudadano. Sintámonos todos bienvenidos a esta nueva fase de la política colombiana.

UN PROBLEMA MAYOR

El tema de la seguridad, o mejor de la inseguridad, en las ciudades, es un asunto que cada día se hace mas visible y frente al cual no se ven acciones eficaces de las autoridades competentes, pues los casos crecen de manera exponencial.

En el pasado mes de Abril, escribí en este mismo espacio sobre este tema, a propósito de un estudio realizado por la Fundación Participar sobre delincuencia y organizaciones juveniles en Bucaramanga. De ese estudio resalto lo siguiente:

1. En Bucaramanga, durante los años 2004 a 2008 la Policía realizó un total de 21.506 capturas, que incluyen todo tipo de delitos. El 86,5% de los capturados fueron hombres y el restante 13,5% mujeres; mostrándose así, una vez más, las diferencias de género como una de las variables que más peso tienen sobre el comportamiento de la delincuencia dentro del entorno local como nacional.
2. Aunque la participación en la comisión de delitos el rango de niños 14 a 17 años es similar al de jóvenes en el rango de 18 a 16, es necesario tener en cuenta que este grupo poblacional (jóvenes) es 2,5 veces mayor que la población entre 14 a 17años.
3. Más del 70% de las capturas de los menores de 18 años están explicadas por la comisión de dos tipos de delito: tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y hurto a personas.

Resulta muy preocupante que el centro de la delincuencia sea hoy día el tráfico de estupefacientes. Definitivamente la ‘droga’ ya no es solamente el elemento ‘dinamizador’ de la violencia armada en Colombia, sino que ahora se está volviendo el detonante de la violencia callejera y la inseguridad urbana.

En el caso de Bucaramanga, y Floridablanca por su realidad conurbada, el tema es cada día más complicado para los padres de familia que intentan educar a sus hijos de la mejor manera, pues en cualquier lugar, en el barrio, cerca del colegio, los centros comerciales, los jóvenes son agredidos, asaltados, insultados y constreñidos por los delincuentes, no pueden actuar libremente; y ahora también esa inseguridad urbana no solo se multiplica en las calles sino en los sitios de redes sociales (Facebook, MySpace, Twitter, etc) que también son aprovechadas para intimidar a sus pares (y de paso ‘asesinar’ vilmente la gramática y la ortografía).

Resulta increíble que dentro de las ciudades existan sectores por los que es imposible transitar porque son ‘territorios marcados’, lugares de un parche o pandilla con reglas propias y contrarias a las normas de convivencia y el manual de policía. ¿Qué está haciendo la autoridad?

El tema de la delincuencia juvenil y la participación creciente de niños en este fenómeno es hoy un problema mayor. Bucaramanga, su área metropolitana y el país en general, requieren con urgencia que se tomen medidas contra la inseguridad en las ciudades, que no es en el mismo espíritu de la llamada seguridad democrática, pues no es solamente la aplicación de la fuerza haciendo redadas y ‘echándoles la policía’ a todos los jóvenes de la ciudad, pues como ya lo he dicho y repito: el problema policivo es, ante todo, un problema de convivencia y, por lo tanto, cultural.

CORRUPCION Y DERECHOS HUMANOS

Transparencia por Colombia define la corrupción como el “abuso de posiciones de poder o de confianza, para beneficio particular en detrimento del interés colectivo,realizado a través de ofrecer o solicitar, entregar o recibir, bienes en dinero o en especie, en servicios o beneficios, a cambio de acciones, decisiones u omisiones”. En ese sentido en este país se abusa demasiado pues el pasado martes, ante el Congreso de la república, el Procurador General de la Nación informaba que hay 48 mil funcionarios públicos investigados por corrupción. Lo peor del asunto es que entre esos figuran 860 alcaldes y 30 gobernadores en ejercicio; lo que nos demuestra que definitivamente la corrupción es un cáncer que consume el tejido social y se expande rápidamente si no se detecta a tiempo.

Sin embargo en este país parece que la corrupción hace parte de la cultura política; es decir, que para muchos estar en el ámbito de lo público lleva consigo la apropiación de dineros públicos, que es algo normal y hasta deseable en el sentido de que con ese dinero se pagan las campañas, los abogados y aun les queda para soportar los días difíciles. Por su parte el ciudadano común también lo considera como algo normal, algo que él haría si estuviera en esa posición. En uno y otro caso se piensa que los dineros públicos son de nadie y por lo tanto al robarlos no se le hace daño a nadie, y aquí esta el gran error, pues los dineros públicos son de todos y apropiárselos no es solo un acto de simple ratería sino que es algo que afecta directamente la calidad de vida de las personas porque amenaza y vulnera los derechos humanos.

En visita reciente, el 9 de septiembre, día nacional de los derechos humanos, el director de la oficina anticorrupción de la Presidencia de la República, Oscar Ortiz González, le explicaba a los estudiantes de derecho de la Universidad Autónoma de Bucaramanga que la razón de ser del Estado es garantizar la vigencia de los derechos humanos y cuando los recursos de ese Estado, los recursos públicos, son sustraídos para intereses particulares, se están afectando los derechos de los ciudadanos. En ese sentido la corrupción no es solo el hurto de dinero, esta asociada a la afectación de la vida, pues cuando un funcionario publico se roba los dineros de la salud, se esta robando la posibilidad de atención, curación, medicinas y tratamiento de los pacientes, que sin duda son las personas mas pobres de este país.

Visto así, un corrupto no es un simple ladrón, podría ser también un homicida, una persona que con su actuar afecta de manera negativa la vida de las personas, justo a esas mismas que en su calidad de funcionario o servidor público esta llamado a servir, proteger y defender.

Como se ha dicho, la corrupción es un cáncer social por eso su cura esta en la sociedad, actuando a tiempo, cambiando paradigmas sobre el ejercicio de la política y la función pública. La solución no es la indiferencia, mirar a otro lado o hacerse el desentendido, pues eso la fortalece más. La solución es haciendo control social, vigilando, denunciando y sobre todo actuando en los tiempos en que se eligen a quienes tomarán la vocería por nosotros en las decisiones estructurales de la Nación; es decir, votando con conciencia. Publicado en: http://elfrente.com.co/index.php?option=com_content&view=article&id=6593:corrupcion-y-derechos-humanos&catid=43:opinion&Itemid=77

MALINCHISMO

Es curioso que cuando algún presentador, actor o cantante extranjero hace alusión a Colombia como un país de narcotraficantes, corrupción y violencia armada, enseguida se levantan voces de protesta en los foros de opinión, se hace editoriales, los medios de información les dedican cuantiosos minutos, se hacen notas de protesta y se exige respeto por la dignidad nacional. Sin embargo el cine colombiano y las telenovelas no tienen vergüenza de hacer constantemente apología al delito porque ‘esa es la realidad’ y también lo que más vende.

También somos especialistas en declararnos indignados ante una nota de noticiero en la que se maltrata a un perro, o por la muerte de pepe –el hipopótamo- o la tala de un árbol e incluso se hace un llamado a la moral, el pudor y los valores cuando se sabe de la separación o aventuras que tienen los actores de televisión entre si. Entonces también se escriben columnas de opinión, se protesta, se firman comunicados, se hacen marchas, se crean grupos en las redes sociales, se insulta públicamente y un sinnúmero de actuaciones para que quede manifiesto la inconformidad y la indignación del pueblo colombiano.

Entonces por qué el hecho de que dos congresistas estén acusados(y en la cárcel) por recibir dádivas del gobierno para aprobar la re-elección, que haya denuncias sobre el ofrecimiento de notarias para ese mismo propósito, que a un Senador de la república le haya incautado una cuantiosa suma de dinero que guardaba en su casa y que esté señalado de cobrar porcentajes por puestos y contratos, o de que el treinta por ciento de los congresistas estén en la cárcel por vínculos con los paramilitares para ganar las elecciones, son hechos que no generan ninguna protesta publica y solo se quedan en acontecimientos que sirven para un titular de última hora, la opinión de unos cuantos columnistas o en una indignación no manifiesta que solo va de la sala de televisión al comedor.

Será que hemos construido un ser moral que actúa a su conveniencia, es decir que tiene doble moral, o que expresamos nuestra rabia y frustración a través de medios no relacionados directamente con su causa (el fútbol, la vida de telenovela, el amor por el planeta) o simplemente nos hemos acostumbrado a interpretar los hechos delictivos en el ámbito de la política como algo natural de esa actividad. Parece ser que esto último es la percepción de la mayoría de colombianos, pues cada que sale una nota de esta calaña es la comidilla en los cafés y mentideros de la política, como algo que se veía venir.

Es lamentable que una sociedad que construye su democracia a pulso, a punta de dejar muertos por la intolerancia política y la exclusión social, sea conducida por personas inescrupulososas a las que no les basta hacer alianzas con grupos mafiosos para constreñir el voto ciudadano, sino que además se roban el dinero de los contribuyentes y que en puro malinchismo traicionan a quienes dicen representar. Estas personas no pueden robarnos la confianza y la esperanza de que la justicia haga justicia y que en el futuro próximo este país se gobierne con gente buena de valores democráticos.

HACIA LA MADUREZ POLITICA

Al conmemorar veinte años de la muerte de Luis Carlos Galán, el mismo año en que la Constitución Política llega a su mayoría de edad, vale la pena hacer algunas reflexiones en torno al proceso de maduración política que hemos tenido que sobrellevar los colombianos del común, envueltos en una histórica mezcla entre la acción política y la violencia armada. ¿Por cuánto tiempo más podremos seguir siendo indiferentes y pensar que lo que pasa en el país político no tiene nada que ver con esta especie de locura colectiva que tiene a la mayoría de colombianos viviendo en los linderos de la pobreza y la miseria?

Los jóvenes que hoy tienen 20 años, nacieron en una sociedad que se abre paso en medio de una violencia armada sin ideales y permeada del narcotráfico; la generación de colombianos que estamos alrededor de los 40 años hace veinte sufrimos la guerra sucia de los sicarios pagados por aquella terrible alianza entre narcotraficantes y paramilitares de un lado y de un gran número de grupos insurgentes por otro; la generación que hoy vive alrededor de los 70 años, les toco sufrir la violencia –partidista- demencial de los años cincuenta. Esta generación observó como su clase política puso fin a la confrontación mediante un pacto para alternarse el poder entre liberales y conservadores, dejando una parte de colombianos al margen de esa decisión, lo que propició la transformación de la violencia partidista en guerra de guerrillas que –después de muchos muertos- propició un nuevo pacto social que se concretó en la Constitución Política de 1991; sin embargo la gran preocupación de Galán, de que las mafias del narcotráfico y el paramilitarismo permearan la clase política es hoy una realidad tan evidente que hay un buen número congresistas en la cárcel por esa razón y muchos otros funcionarios públicos y políticos señalados, investigados y enjuiciados.

Entonces, ¿qué nos queda por hacer hoy? ¿De qué manera es posible que la generación que se hizo madura con las ideas de Galán y la que creció como semillas entre espinas, no nos dejemos ahogar por la politiquería y le apostemos a la transformación de la política colombiana, rompiendo el círculo del clientelismo y de las alianzas del narco-paramilitarismo y de la narco-guerrilla con algunos sectores de la clase política?

Tal vez, si todos aquellos que salimos a marchar el 4 de febrero de 2007, rechazando el secuestro, a las Farc y a la violencia armada en general, hiciéramos lo mismo en las elecciones del próximo año, alzando nuestra voz y castigando con a voto limpio a aquellos que se dicen representantes del pueblo pero que en el congreso nunca hablan, nunca proponen y solo se dejan ver en tiempos electorales (regalando lechonas y aguardiente) y premiando a los que hacen un buen trabajo y eligiendo a personas capaces y responsables.

Recuerdo que antes -y también después- de la marcha del 4-F muchos se preguntaban si eso servía de algo, y creo que la respuesta es SI. Estamos llamados a hacer de esas voces una acción política concreta en el acto de votar. De esta manera estaremos dando muestras de madurez política y así las muertes de Gaitán, Galán, Pizarro, Jaramillo y tantos otros sacrificados por su sintonía con el pueblo y su sentido de la acción política responsable, no habrá sido en balde, sino que recobrarían mucho sentido y, sin duda, nos llenaría de mucho orgullo saber que con nuestra decisión forjamos el futuro que nos merecemos y heredaremos a nuestros hijos.

REPRESENTACION POLÍTICA

¿Quienes son las personas que a nombre de todos los ciudadanos toman decisiones, o dejan de tomarlas, incidiendo en el curso del desarrollo de una comunidad, grupo social, ciudad o región?

¿Saben la mayoría de ciudadanos que aunque no les guste la política y no se quieran meter con ella, la política si se mete con ellos, desde el primer tinto de la mañana? Que la política nos afecta a todos y que la responsabilidad por tener buenos o malos políticos es de cada uno de nosotros, cuando DECIDIMOS no Votar o hacerlo a cambio de un favor personal o, lo que es peor, por hacerle el favor a un tercero? Acaso la naturaleza nos dotó de inteligencia y entendimiento para que la desechemos en un momento crucial de nuestras vidas –como es la acción de votar- donde se pone a prueba el libre albedrío y en cambio nos dejemos llevar por el instinto?

De otro lado, ¿Saben los servidores públicos para qué fueron elegidos? Acaso ¿creen que se les ha escogido para asistir a cócteles o recibir homenajes y adulaciones? Acaso creen que su labor esta circunscrita a conseguir unos cupos, subsidios, bonos o recomendaciones para los pocos ‘lideres’ que en campaña les recogieron votos al son de rancheras, vallenatos y lechonas?

Si los políticos quieren que la gente hable bien de ellos deben hacer visible su trabajo y para eso no hay excusa en el mundo de hoy donde el desarrollo tecnológico va mas allá de una emisora radial, un canal de televisión o una página de periódico impreso, permitiéndonos expresar ideas o exponer imágenes en una amplia red de contactos, amigos y miles de ciudadanos con capacidad de habla – escucha y discernimiento.

Si a las personas les fastidian los políticos deberían informarse de lo que hacen, cómo lo hacen, dónde lo hacen y para quién lo hacen. Antes de emitir juicios deberíamos preguntarnos ¿Cuál es el grado de responsabilidad que me cabe en lo que está pasando? ¿Cómo he contribuido a crear esta situación?

La política requiere de ciudadanos que se enamoren de la acción política para que seamos exigentes con quienes resultan elegidos, dialoguemos con ellos, pidamos cuentas y concertemos agendas para el Desarrollo.

Los ciudadanos necesitamos políticos enamorados de su ciudad o región, con un gran sentido del bienestar general y con un alto grado de responsabilidad social.

Al cumplir la Constitución Política 18 años y –simbólicamente- llegar a su mayoría de edad, los ciudadanos, y en especial las nuevas generaciones, no podemos ser inferiores al reto que nos plantea la democracia participativa y el Estado Social de Derecho, pues de la manera como lo afrontemos, estaremos REPRESENTADOS en los escenarios donde se deciden los asuntos de interés general.

ESPIRITU DEL HÉROE LATINOAMERICANO

Muchos actos incomprensibles a la luz de la racionalidad pura nos sorprenden cada día en ésta cultura híbrida latinoamericana, pero quizá el más patético sea el de creerse imprescindible para el destino de los pueblos o de una comunidad; agrandar sus logros para fungir como héroes ante aquel ciudadano común cuyos sueños y esperanzas no se cansan de defraudar.

El presidente –de Honduras- pretendía realizar una consulta popular para reformar la constitución y procurar su re-elección, pero el tribunal supremo electoral rechazó la iniciativa; el presidente continuó con su empeño acudiendo a la figura de una encuesta, pero las fuerzas armadas lo depusieron y expulsaron del país en cumplimiento de una orden judicial avalada por el Congreso. De inmediato la comunidad internacional, (Estados Unidos, la Unión Europea, la ONU, el Grupo de Río, los países del ALBA y los centroamericanos) exigieron su restitución en la presidencia hondureña. Hoy este terrateniente elegido por la centro-derecha, convertido a la izquierda por conveniencia, resulta ser el paladín de la democracia latinoamericana.

El presidente –de Colombia- nunca ha dicho que si o no, en el tema de la segunda re-elección. Su círculo cercano dijo que él no quería pero ellos si, entonces impulsaron la recolección de firmas para promover un referendo para una nueva re-elección. El país paralizado, ve pasar la crisis económica, la gripa A1 y el calentamiento global, pero en el congreso solo tiene eco la re-elección. Al final gremios, iglesia, líderes políticos, sociales, nacionales e internacionales le pidieron que no, parece que al final el presidente desistirá en su empeño y en la memoria colectiva quedará el recuerdo de un hombre sabio y prudente que a tiempo supo cuando se debía retirar y nunca quiso perpetuarse en el poder.

El rector de la Universidad se quiso re-elegir, pero a algunos miembros de la comunidad educativa no les sonó la idea. Le sacaron una grabación de un diálogo con un presunto paramilitar para enlodar su imagen, pero eso lo fortaleció más. El Consejo Superior lo nombró para un nuevo período sin el voto del Presidente de dicho Consejo y el de los estudiantes. Ahora el rector esta re-elegido, pero la Universidad esta paralizada, los estudiantes ya han perdido un semestre y se presume y que la normalidad académica no esta a la vuelta de la esquina.

Al final tenemos los líderes que quizá nos merecemos. El pueblo los ama entrañablemente porque reflejan el espíritu del auténtico héroe latinoamericano: simple, teatral, cómico, algo chambón y torpe, sumiso con el de arriba y envalentonado con los de abajo, con una mezcla de ingenuidad y audacia, a quien las cosas se le dan ‘sin querer queriendo’ aunque según ellos todo estaba ‘fríamente calculado’ simplemente porque los demás ‘no contaban con su astucia’.

LA CIUDAD QUE QUEREMOS

Me dice un amigo que le gustaría caminar en las mañanas, con su perro, y poder botar sus desechos en alguna caneca de basura; pero a pesar de que camina cuadras y cuadras, no encuentra una. El cree que por eso muchos prefieren dejar la suciedad de su perro en el camino y botar las bolsas de caramelos y pasabocas entre el monte, que a su vez es aprovechado por delincuentes para ocultarse y agredir algún transeúnte. Todo esto ocurre en el barrio la Floresta, en los alrededores del parque la Flora, donde además -dentro de él- han atracado a varias personas, a pesar de que en una de sus esquinas hay un CAI. Claro, mi amigo sabe que eso también pasa en otros barrios y lugares más transitados de la ciudad.

Me dice una amiga que le gustaría caminar por los andenes sin temor a pisar algún mendigo, a no tropezar con algún desplazado que con esposa e hijos pide la caridad de los transeúntes, o de no ser atropellada por algún carro o moto cuando tiene que bajarse del andén para esquivar algún vendedor ambulante. Todo esto pasa cada vez que va al centro y debe caminar por la calle 36 o cualquier carrera desde la 10 hasta la 27, eso para no hablar de Quebrada seca y otros sectores de la ciudad.

Me dice mi amigo que le encantaría cruzar tranquilo por la cebras, si las hubiera, y si los conductores de buses, taxis, motos y carros particulares supieran que ese espacio es para el peatón. Mi amigo también quisiera subirse en bus sin arriesgar la vida, porque la bahía se ha vuelto un parqueadero de motos o porque los conductores paran en todas partes menos en el paradero señalado.

Me dice mi amiga que también quisiera que cuando sus amigos de otras ciudades o países vengan a visitarla y le pregunten por qué a Bucaramanga le dicen –aun- “la ciudad de los parques” o “la ciudad bonita”, no tenga que hacer malabares argumentativos para decir que esa fue una época pero que las cosas han cambiado, etc. Dice que les gustaría llevarlos a algún parque que este en buenas condiciones y no con las losas rotas, lleno de mendigos, desplazados, con malos olores y estética deplorable.

Amigos y amigas quisieran que Metrolínea empiece a funcionar en el tiempo que han señalado, pero les da algo de temor al observar que aun no se desarrollan programas de formación ciudadana para que las personas comprendan que es necesario comenzar a generar nuevos hábitos en la forma de relacionarse con la ciudad y con sus conciudadanos para lograr una verdadera convivencia ciudadana.

Yo también quisiera una ciudad en la que su dinámica social fuera paralela a su dinámica urbanista. Es decir, con un teatro pero con gente amante de las artes; con puentes y corredores viales con conductores que respetan las señales de tránsito y a los peatones; motociclistas que transitan con alguna regulación y no en el zig-zag permanente que provocan tantos accidentes; una ciudad con espíritu empresarial pero con responsabilidad social; una ciudad para la gente y no para los carros; en ultimas, una ciudad vista como espacio para la Convivencia Humana y no como una sumatoria de casas, edificios y calles. Eso les digo a mi amigo y a mi amiga.

AL PUEBLO NUNCA LE TOCA

Después de once años el cabo Moncayo sigue secuestrado en algún lugar de la selva, donde se ha consumido su juventud. Los años veinte de su vida que debieron ser sus ‘años locos’, como los de cualquier joven, son para este servidor de la Patria un amargo recuerdo de humillaciones, privaciones y esperanzas frustradas.

Es cierto que las FARC nunca debieron secuestrar al cabo Moncayo, pero en esa lógica las autodefensas nunca debieron asesinar a miles de colombianos y enterrarlos en fosas comunes; tampoco el Ejercito debió desaparecer jóvenes en las afueras de Bogotá y otras regiones del país para hacerlos pasar por guerrilleros para presentar ‘Positivos-falsos’ de la seguridad democrática; tampoco debería haber más de cuatro millones de personas desplazadas de su tierra -de manera forzosa- para ir a mendigar a las ciudades; tampoco algunos políticos debieron hacer alianzas con los paramilitares y narcotraficantes; tampoco deberían existir victimas de minas antipersonas porque la guerrilla y los narcotraficantes nunca debieron sembrarlas para proteger sus cultivos de coca; tampoco debieron venderse congresistas para dar su voto a favor de la reelección; tampoco debería haberse ‘chuzado’ los teléfonos de personajes de la clase política y de periodistas; y así por el estilo podaríamos enumerar un listado interminable de acciones que no deberían ocurrir en una sociedad democrática y en el marco del Estado Social de Derecho, pero que desafortunadamente ocurren porque el Estado es débil, la democracia inmadura y el país sub-desarrollado.

Otra parte del argumento, para no propiciar la liberación del cabo Moncayo es que no se puede permitir que esas liberaciones 'gota a gota' se utilicen como una estrategia de propaganda política del terrorismo. Pero el terrorismo no necesita que nadie le haga propaganda, ellos se promocionan por si solos sembrando el terror, poniendo bombas y secuestrando como han hecho con el concejal del municipio de Garzón en el Huila.

Es curioso que para la liberación de los políticos secuestrados no solo se permitió la mediación de la senadora Piedad Córdoba, sino que también se aceptó la ayuda de gobiernos extranjeros y en su momento del grupo de ‘Colombianos por la paz’. Pero ahora, que es un simple soldado, humilde, sin ningún poder militar porque esta en lo más bajo de la escala de mando, ni poder político, ni mucho menos económico porque hace parte de la gran masa de pobres de este país, de repente se considere que es parte de un show político que beneficia a los terroristas de las FARC. Y si así fuera, acaso después de siete años de seguridad democrática el Estado no es lo suficientemente fuerte para soportar un acto de esa calaña? ¿Acaso con las liberaciones anteriores se puso en riesgo la institucionalidad?

Ninguno de los espectáculos que se montaron en cada una de las liberaciones anteriores mejoró la percepción que los colombianos tenemos de la guerrilla, ni subió la popularidad de Piedad Córdoba; ni siquiera el éxito de la operación jaque – y su gran despliegue mediático- le dio popularidad suficiente al entonces ministro de defensa para ser hoy un candidato firme a la presidencia de la República. Entonces ¿por qué la resistencia a la liberación de un colombiano que cayó en manos de la guerrilla mientras le prestaba un servicio a la Patria?

Definitivamente, aunque el tiempo pasa y los discursos cambian parece que, como dice el libro de Alvaro Salóm Becerra, definitivamente “al pueblo nunca le toca”.

¿QUIEN SIRVE A QUIEN?

La idea de elegir personas a corporaciones públicas –servidores públicos- es que el ciudadano tenga la garantía de que sus impuestos se revierten en mejores condiciones de vida, en su entorno más próximo, hasta el ámbito local y regional. En otras palabras, que dado que el pago de impuestos garantiza el salario de los funcionarios públicos, la gasolina de los carros que se les destinan, los escoltas y hasta su manutención en ocasiones especiales, mediante los llamados gastos de representación, en consecuencia realicen una labor inteligente y eficaz a favor de la sociedad y que sea palpable en el transcurrir de la vida cotidiana de las personas.

Sin embargo, la realidad nos muestra otra cosa: funcionarios públicos que carecen de amabilidad con el ciudadano y por el contrario lo agraden al tratarlo con desdén y desaire; calles sucias, sin mobiliario urbano adecuado para mantenerla limpia (sin canecas de basura ni baños públicos); calles, parques y sitios inseguros, donde esta vetado pasar en algunas horas del día y de la noche y donde el riesgo corre por cuenta del ciudadano (aún cuando existe un CAI en las esquinas de esos barrios o parques); congestión y desorden vial con carros y buses que paran donde quieren y pasajeros que suben y bajan arriesgando sus vidas; calles atestadas de vendedores ambulantes donde se camuflan rateros, jíbaros y prostitutas; parques abandonados, convertidos en baños públicos y sitios para el mercadeo sexual; carros que contaminan más allá de lo permitido, excremento de perros por doquier, motos que van y vienen sin ningún tipo de control; en síntesis: caos, desorden y anarquía, y en medio de este crudo panorama ¿Qué están haciendo los servidores públicos?

No es justo que para que una persona o comunidad pueda satisfacer una necesidad o solucionar algún problema que le afecta de manera dramática su calidad de vida, tenga que suplicar y rogar para ser atendida o tenida en cuenta o si no la responsabilidad por las consecuencias que pueda tener son suyas, por no haber hecho ‘la gestión’ ante la administración o por no tener una ‘palanca’.

No es justo que las pequeñas obras de los barrios y la inclusión en programas de bienestar de niños, madres comunitarias o ancianos, dependan de la ‘buena gestión’ de un concejal, secretario de despacho o asesor del alcalde o gobernador, como si su actuación fuese un favor personal, aunque se sabe que después pasará cuenta de cobro en tiempos electorales.

No es justo que sean las empresas privadas, las ong’s y algunos grupos de ciudadanos, quienes constantemente estén estudiando, investigando y proponiendo acciones para tener una ciudad más limpia, segura, culta y competitiva, mientras que quienes tienen El Poder –y la obligación- de decidir, deambulan por las calles de la indiferencia sin decidirse a ejecutar planes, programas y proyectos obedeciendo a un modelo de ciudad y de Desarrollo, donde el centro de su acción sea la persona, y mejor se dediquen a hacer obras de cemento pensando en su inmortalidad y malgastando los recursos de cultura ciudadana y desarrollo social en proyectos insignificantes y programas asistencialitas que no dejan ningún impacto positivo en la calidad de vida y solo generan más pobreza y dependencia.

Son muchas las voces desde la academia, la empresa privada y las organizaciones sociales y comunitarias que reclaman a los servidores públicos que atiendan los asuntos públicos y le sirvan al público, para que los ciudadanos puedan dedicarse a disfrutar la ciudad, caminado tranquilamente por los andenes, jugando y charlando en parques limpios y seguros, entreteniéndose con los artistas callejeros y sobre todo consolidando el espíritu de la convivencia pacifica.

EL PUENTE DE LA PAO

En el límite entre Galán y Zapatoca esta el puente sobre la quebrada de la PAO. Hasta allí llegaban decenas de jóvenes, hombres y mujeres, en franca camaradería y compinchería, caminando desde las veredas por el ‘camino real’, a recoger el agua para cocinar los alimentos, dar de beber al ganado o lavar la ropa. Los muchachos demostraban su destreza y valentía cazando pequeños animales silvestres mientras las jóvenes, con la dulzura y fina coquetería campesina, sonreían y se sonrojaban con los sanos piropos de sus acompañantes. Eran tiempos de abundancia, con familias numerosas -de diez y hasta quince hijos- que con la alegría propia de la juventud se embromaban mutuamente. Era un campo verde y florido, rico en árboles frutales y una tierra buena para el tabaco, el maíz y el millo; la cría de camuros, chivos y vacas; con fiestas alegres al son del tiple o la guitarra, ‘jartando’ chicha y guarapo.

En medio de ese ambiente, a finales de la década de los cuarenta, llegaron los obreros con enormes máquinas trayendo el progreso: un puente metálico que reemplazaba una vieja estructura que la quebrada se había llevado. Este es un puente imponente, capaz de soportar el peso de los camiones que llevaban los bultos de alimentos desde San Vicente y Zapatoca hasta el Socorro y los buses con cientos de pasajeros que desde el Socorro iban para Barrancabermeja.

El puente quedó, los obreros se fueron –dejando uno que otro retoño por esas tierras – y en poco tiempo llegó aquel período cruel y patético de la historia política de Colombia, conocido como ‘La Violencia’, donde el pueblo raso se asesinaba entre si por su alineación y alienación delirante por un color partidista (ojo, eran los años cincuenta y no la época actual - por si acaso). Rojos y azules se volvieron de la nada enemigos sin importar si eran compadres de toda la vida, amigos, vecinos o familiares.

Con la violencia comenzó la gran migración del campo a las ciudades, en una época donde era posible el empleo y los sueños de casa, carro, estudio para los hijos y una pensión digna para la vejez. El campo se fue quedando cada vez más solo, abandonado y empobrecido. Ya no hay cultivos, la gente pasa hambre (sí, en el campo), pasan pocos carros pues ya no hay nada que llevar a vender al Socorro o a Galán; la quebrada cada día esta más seca y el puente es una vieja estructura metálica corroída con el paso de los años, el desgaste propio de su uso y una trampa mortal para los lugareños y los muy escasos turistas o visitantes que de vez en cuando llegan por estos rumbos.

Es increíble que habiendo salido de estas tierras –Galán y Zapatoca- ilustres hombres y mujeres de reconocimiento en la política regional y nacional no se hayan hecho ni se hagan las gestiones necesarias para hacerle mantenimiento al puente antes de que se caiga y deje a estos municipios incomunicados entre si y a los pocos transeúntes y los niños que deben pasar por allí, para ir a la escuela, expuestos a un peligro mortal.

La gente de Galán y Zapatoca esta preocupada por el estado del puente –con justa razón- pero, ¿quién gestiona su reparación? ¿Cuántos muertos hay que tener para que se mire esta realidad? Acaso no dicen que ¿es mejor prevenir que lamentar? Creo que es necesario que desde la Secretaría de Infraestructura de la Gobernación de Santander se le ponga la atención debida a esta situación antes de que el puente se caiga y tengamos que esperar otros cincuenta años para que lo reemplacen.